Cuando un americano recién conoce a otro americano lo primero que quiere saber es ¿a qué se dedica ese otro americano, qué hace, donde trabaja?...Nosotros no, cuando conocemos a otro cubano todavía no hemos terminado de estrechar su mano y ya le preguntamos: Oye ¿y de qué parte de Cuba eres tú?...
Esa pregunta tiene como objetivo una sola cosa: poseer con el recién conocido, además de ser cubanos los dos, algo más en común. Entonces el cubano nos responde: Chico, yo soy nacido y criado en Jobabo... Inmediatamente, como un resorte, nuestra computadora mental cubana busca en forma acelerada el nombre de algún conocido en ese pueblo.
Antes de cinco segundos le preguntamos: Oye ¿tú conociste allí a Justo? y el cubano nos responde con otra pregunta: ¿Justo el plomero o Justo el que vive en New York?. Le decimos: Sí, chico, Justo Mora, y tremenda alegría nos da cuando nos dice :¡Muchacho, si es intimo amigo mio!...
Vamos por primera vez al médico cubano y antes de explicarle nuestras dolencias le decimos: Doctor y ¿de qué parte de Cuba es usted?. El galeno se sonríe y dice: Soy nacido en Cabaiguan, pero me crié en Marianao...
Y entonces contentos le decimos: Oh, Marianao, La Ciudad que Progresa, la tierra del Alcalde Orue, yo pasé muy buenos ratos allí. ¿Doctor, por casualidad conoció allí a mi prima Carmita la que era taquillera del cine?...
Con sorpresa y alegría el médico se levanta de su asiento y dice: No me digas que tú conoces a Carmita, muchacho si Carmita fue novia mía, fue en realidad el primer amor de mi vida ¿tú sabes por donde anda Carmita?....Chico, creo que está en Miami..
A mi me parece que nosotros estamos en el medio de un desierto y de pronto vemos que viene un hombre montado en un camello, sediento, cuatro días sin tomar agua, y lo escuchamos decir ¡Ñooo que calor aquí!, y ya nos damos cuenta que es cubano y sin brindarle agua le preguntamos: Compadre ¿de que parte de Cuba es usted?...
Entonces, con la lengua afuera, completamente deshidratado, el compatriota nos responde: Yo soy de Artemisa, y todavía sin darle nuestra cantimplora le preguntamos: ¿Tú conociste allí al cura Párroco de la Iglesia, al Padre Ramón?....
Y el cubano, olvidando completamente su sed, se tira del camello y alegre dice: ¿Que si yo conocí al Padre Ramón? por favor si el Padre Ramón fue el que nos casó a Josefina y a mi en el año 60....Chico y hablando de todo un poco ¿de qué parte de Cuba eres tú?. Todavía sin darle agua, en realidad el agua ya ha pasado a un segundo plano, le decimos: Mi socio, yo soy de Luyanó, nacido y criado en la calle Juan Alonso...
No me digas eso compadre, ¿tú por casualidad oíste hablar de Fonseca el Concejal?... Claro que si , chico, fíjate que hasta emparentado estaba con él, y siempre en las elecciones voté por Fonseca ¿tú conocíste a su hijo Oscar y a su nieto Nelson? son una familia muy chévere , mira agarra mi termo y tomate un café cubano ...¡Muchacho, que alegría me estás dando, si Fonseca era muy buen amigo mio!. Se dan un abrazo y en eso se caen los dos desmayados en la arena.
Lo malo es cuando la persona nos dice que era de La Habana, porque tal parece que allí nadie conocía a nadie, y casi todo el mundo dice que era de la Capital, y la verdad es que ya cuando nos dicen yo soy de La Habana nos luce que nos están diciendo: Y no me preguntes por nadie porque yo no conozco a nadie allí. Y entonces no nos que da más remedio que preguntar: Chico ¿y en que piso de La Habana vivías tú?...